Una sola lágrima derramó Reborda.
Una sola lágrima sobre su madre sorda.
Una sola lágrima derramó Reborda,
pero era gorda.
PD: Agradecemos a Clara este gran poder de síntesis. Sólo falta que la llore la virgencita de Luján y completamos el "sangre, sudor y lágrimas".
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