Interesante. Si bien por un lado papas y panes calientes se oponen en su deseabilidad, comparten la característica de pasar de mano con celeridad.
El error es claro. Le puede pasar a cualquiera. No se burlen. Hay que estar ahí cuando los panes queman.
(Agradecemos al gigantesco Sebastián Wainraich por carecer de una mirada maniqueísta del mundo gastronómico)
gigantesco
ResponderEliminar¡Muchas gracias!
EliminarCorregido.